2ª EDICIÓN PREMIO MÓNICO VICENTE A MARCOS ANA
LOS SOCIOS DEL ATENEO HEMOS CONSIDERADO QUE EL POETA MARCOS ANA SEA EL MERECEDOR DE LA SEGUNDA EDICIÓN DEL PREMIO MÓNICO VICENTE.
En esta segunda edición, los socios que formamos parte del Ateneo Mónico Vicente, tuvimos la oportunidad de elegir entre la terna de candidatos propuesta, a quien será merecedor del Premio, el poeta MARCOS ANA. A través de nuestra web hemos podido votar por el candidato elegido para recibir el 2º Premio Mónico Vicente que el Ateneo creó para reconocer en los galardonados los meritos de honestidad y constancia en una trayectoria de lucha y defensa por los mas humildes, por los trabajadores, por los indefensos y deseredados. Marcos Ana, cumple sobradamente con los meritos referidos y es un muy digno galardonado que prestigia este premio y el reconocimiento de la persona a quien esta dedicado.
EL PASADO 13 DE NOVIEMBRE, TUVO LUGAR EL ACTO DE ENTREGA DEL PREMIO “MONICO VICENTE” AL POETA MARCOS ANA. ESTE SE CELEBRÓ EN EL AUDITORIO “PALACIO DE LA AUDIENCIA” . AL ACTO ACUDIÓ NUMEROSO PÚBLICO QUE QUISO CONOCER AL AUTOR DE “DECIDME COMO ES UN ARBOL” Y ACOMPAÑAR AL ATENEO EN ESTE EVENTO.



MARCOS ANA. PREMIO MONICO VICENTE EN SU SEGUNDA EDICION

SE CONCEDE EL “PREMIO MONICO VICENTE” EN SU II EDICION
AL POETA MARCOS ANA
SORIA, 13 DE NOVIEMBRE DE 2009.
PALACIO DE LA AUDIENCIA
Buenas tardes. Saludos del Ateneo “Mónico Vicente”, gracias por acompañarnos en este acto emotivo en el que homenajeamos a Marcos Ana y a través de este mismo acto, recordamos la figura de nuestro nunca olvidado compañero Mónico. Gracias Marcos Ana por aceptar la invitación. Gracias por tu generosidad y gracias por tus hermosas palabras.
En días pasados pudimos ver una noticia en la prensa de nuestro país. No recuerdo el medio, era un medio escrito. El articulo incorporaba una fotografía de nuestro anterior presidente de gobierno, José María Aznar, con elegante atuendo de quien se dispone a recibir un nombramiento de Doctor por una Universidad Católica de Murcia. Iba bien “tocado” por el indispensable birrete de doctor. Al ver la fotografía vinieron a mi memoria aquellas palabras de Antonio Machado que de manera tan clara vinieron a situar al personaje, y su entorno. “El birrete de un Doctor, puede cubrir el cráneo de un imbécil”. Nunca una frase de Don Antonio, tuvo mas fuerza ante una imagen fotografiada. Pero si ya era bastante difícil entender esa indumentaria en el cuerpo de ese personaje, mas difícil fue comprender los meritos que se le atribuían para ser merecedor de aquel reconocimiento: Por su humanismo e impecable trayectoria de honestidad. Seguramente no me hubiera impactado tanto la noticia, si el reconocimiento hubiera sido: Por haber inventado la vacuna contra el sida. Tan falsa suposición, no es ni con mucho, parecida a la afirmación de concederle valores de humanismo, generosidad y honestidad a José María Aznar.
Esta, para mi, impactante noticia, seguro que no tendrá para muchos la mas minima importancia, que no quitará el sueño a nadie y que a nadie le ocupara mas de un minuto de reflexión. Cosas mas graves vemos todos los días ¿verdad?. Pero me produjo desazón; porque me responsabilicé con los compañeros y compañeras del Ateneo, en escribir unas breves líneas con las que recordar a nuestro compañero Mónico y dar la relevancia justa en este homenaje a Marcos Ana. Y esas líneas deberán ir cargadas de palabras, que recojan la definición justa de Mónico y Marcos ana, tendrán irremediablemente, que incorporar palabras que para con otros, son mancilladas y abochornadas. Pobres palabras. Las palabras son: Y esto lo sabe bien Marcos Ana y lo sabía muy bien Mónico como buen aficionado a la literatura a la poesía y a escribir esta. Como digo, las palabras son: rotundas, tozudas y testarudas y no se pueden equivocar. Se equivocan quienes las asignan mal. Quienes no conocen su significado. Quienes creen que aunque acompañen un pie de foto soportarán la falsedad de la imagen.
Las palabras humanismo, honestidad, lealtad, lucha por los ideales. Son demasiado rotundas, claras y definitorias como para poder usarlas fuera de contexto.
Mónico y Marcos Ana, dos humanistas del siglo XX. De los de verdad. De los que ya desde muy jóvenes conocieron la explotación del individuo en los tajos, la miseria, la incultura, la diferencia de clases; y apostaron claramente su vida para luchar por la humanidad en su defensa de libertad, de dignidad y de igualdad.
Para Mónico y Marcos Ana, la palabra honestidad. ¿Es posible que en los días que corren?, tal vez se debería prohibir el uso de la palabra honesto, en prevención y ante la posible perversión de la propia palabra, para que esta no se funda y desaparezca. Quienes hemos conocido a Mónico y quienes estamos conociendo a Marcos Ana, si sabemos de la verdadera acepción de la palabra honestidad. Para ellos y otros pocos como ellos, se inventó esta palabra. Hoy es tan difícil singularizar y ejemplarizar para conocer el significado correcto. Significado de hombre honesto: Mónico Vicente, Marcos Ana. Ejemplo de hombre honesto: Mónico Vicente, Marcos Ana.
Lucha por los ideales. Que bellas palabras. ¿Se acuerdan de los hermosos versos de Bertolt Brecht? Hay hombres que luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda su vida. Esos son los imprescindibles. Bien, aquí los tenemos: Mónico y Marcos Ana. Nunca han dejado de luchar. A Mónico solo la enfermedad le contuvo, a su mas de ochenta años, de seguir acudiendo a una reunión, a un debate, a una manifestación. A Marcos Ana nada le detiene, aun hoy, de seguir llevando su voz, su mensaje valiente, su apoyo a todas las causas justas. Estos son los que buscaba Bertolt Brecht. Estos son los hombres imprescindibles. Y como ellos, muchos hombres y mujeres que luchan y siguen luchando, toda su vida. Estos son los imprescindibles. Y como hay ejemplos: Mónico, Marcos Ana y tantos otros. Conozcámoslos, ellos nos muestran el camino.
La lealtad a unos principios, a un compromiso. Recientemente, tuve la oportunidad de conocer a una mujer encantadora. Por cuestión de trabajo fui a recogerla al aeropuerto de Barajas, sin conocerla de nada, la esperaba a la salida con su nombre escrito en un papel, venia en vuelo desde Roma y suponía su idioma italiano, esperaba no tener gran problema en entenderla un poco. Apareció y se dirigió a mi, la entendí muy bien. Que fácil es esto del italiano, suena como el español. Me sacó del error: Es que nací en Méjico me dijo. Adiós a mi recién encontrada habilidad para comprender el italiano. Nació en Méjico, su padre Enrique Segarra arquitecto humanista, nacido en Valencia que afiliado al Partido Comunista luchó en defensa de la República hasta el último minuto, vivió el sufrimiento de los campos de concentración y cuando tuvo la oportunidad se exilió a Méjico desde donde continuó con su militancia y su lealtad a su partido y a sus principios, diciendo que no a muchas ofertas y tentativas de poner al servicio de otra ideología su experiencia y su conocimiento. Este hombre vivió con lealtad desde el exilio. Marcos Ana vivió con lealtad desde la cárcel y el exilio. Mónico Vicente vivió igualmente con lealtad desde todos los frentes. Todos, seguramente, habrían podido encontrar en muchas de las propuestas u oportunidades, otra forma de mejorar su vida y la de quienes les rodearan. Pero la lealtad a la que se sometieron, hacia que no fuera con ellos el renunciar ni un milímetro de la trayectoria de compromiso que se habían trazado, aunque esa lealtad les supusiera exilio, cárcel y sufrimiento.
Es un buen momento este acto, en el que homenajeamos a Marcos Ana y recordamos a Mónico Vicente, para traer aquí y que estén presentes en el recuerdo, a todos los que acabaron sus días en el exilio, en este año en el que también conmemoramos los setenta años del fin de una guerra que trajo tanta oscuridad a este país, oscuridad que aun después de mas de treinta años de alcanzadas muchas de las libertades, que no todas, y algunos derechos, que no los justos y suficientes, permanece en muchos lugares y estamentos, desde la justicia hasta el gobierno, la oscuridad que impide rescatar los huesos de nuestros muertos, limpiar la trayectoria sin mancha de quienes lucharon contra el franquismo y revindicar su historia, como una historia que soporta perfectamente las palabras: honestidad, lealtad, lucha, humanismo.
Para ellos se escribieron estas palabras. Solo ellos son merecedores de que acompañen su historia. Para Marcos Ana, para Mónico Vicente, para Enrique Segarra, para los que lucharon y sufrieron exilio, para todos ellos: Gente honesta, gente leal. Gracias por vuestra lucha, gracias por vuestro compromiso.






